Who?

1280504_10208898830738610_4795599973495091761_nNací en Madrid, un mes después de que la democracia ganase a Tejero. Mi primer recuerdo noticioso es el entierro de Tierno Galván. El siguiente, la caída del muro de Berlín, cuando tuve conciencia por primera vez de que pasaba algo trascendente con una historia que había que comprender. Así que mi madre, que me explicó de forma rudimentaria la división y reunificación alemanas, fue mi primer modelo de periodista.

A los 17 años, mi profesor de literatura universal en el IES San Juan Bautista me dijo que escribía muy bien para estudiar periodismo y el de literatura española intervino para decir que de alguna forma tendría que ganarme la vida. Todavía no sé cuánto tenía de halago.

Ya estudiaba periodismo cuando se derrumbaron las torres gemelas, cuando mataron a José Couso y el día que una huelga del profesorado universitario madrileño salvó a miles de compañeros de las bombas de Atocha.

En 2004 me fui a vivir a Barcelona para estudiar un postgrado de comunicación de conflictos y paz del que me titulé con un análisis de los estereotipos en la prensa del conflicto palestino-israelí. Como todo, era parte de un anhelo por establecer conexiones entre el origen y el presente de los problemas que afectan a la humanidad, la misma razón que me llevó en 2006 a matricularme en Historia en la Universidad de Barcelona, donde quise especializarme en Medieval.

Aunque abandoné cuando volví a vivir en Madrid y solo finalicé un curso, la historia sigue estando entre las disciplinas en las que más me gusta invertir mi tiempo, pero siempre por detrás de la literatura y el cine, los dos mejores lugares en los que expatriarse.