Icíar Bollaín, Luis Tosar y Blanca Portillo. (ETBi)

La primera rosa blanca

La película ‘Maixabel’ cuenta el proceso de reconciliación entre la viuda de una víctima de ETA y el asesino de su marido

Icíar Bollaín, Luis Tosar y Blanca Portillo. (ETBi)
Icíar Bollaín, Luis Tosar y Blanca Portillo durante el rodaje. (ETBI)

¿Te sentarías delante del asesino de la persona que más quieres para escucharle pedir perdón? La respuesta parece fácil, porque lo más natural es que la vida nunca nos coloque en esa situación. Pero, ¿y si pasa? “Juan Mari hubiera hablado hasta con los que lo mataron, lo sabéis perfectamente”, es la respuesta de Maixabel Lasa, en la vida real y en el filme sobre su historia, bautizado con su nombre de pila. Maixabel, estrenada en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, abre un incomodísimo melón de preguntas y sentimientos contradictorios en torno al diálogo, el perdón, la incomprensión y el arrepentimiento.

La historia de la protagonista es de sobra conocida en España, donde la película lleva tres semanas liderando el ranking de público. Viuda de Juan Mari Jáuregui, exgobernador civil de Guipuzkoa y asesinado por el grupo terrorista ETA en el año 2000, Lasa tomó la decisión, a veces rechazada o incomprendida en su entorno más cercano, de enfrentarse a su duelo mediante la palabra que había guiado la vida de su marido: diálogo.

No hay spoilers en esta película. El guión, un prodigio de Isa Campo e Icíar Bollaín que consigue, desde la contención, teñir de emoción todo el metraje, reproduce con extrema fidelidad el proceso de reconstrucción de Maixabel Lasa, heroína rotunda del filme, junto (sí, junto) a Ibón Etxezarreta, el hombre que la llamó para pedirle perdón por haber matado a su marido en nombre de una ignominia.

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