Los comercios de la Plaza Redonda hacen mudanza

Javier Zurriaga no para de vender madejas de lana. Es el presidente de la Asociación de Comerciantes de la Plaza Redonda de Valencia y dueño de Hilaturas Amparín, un negocio con 50 años de experiencia en encaje de bolillos, según reza el cartel de la parada. Desde el lunes, Zurriaga se traslada, junto con el resto de comerciantes del anillo interior de la plaza, a la vecina Lope de Vega, donde permanecerán ubicados los próximos ocho meses que durará la segunda fase de las obras de rehabilitación de la Plaza Redonda.

Ayer se iniciaron las obras de montaje del mercado provisional donde se instalarán las paradas hasta la próxima primavera en que abanicos, bordados y otros productos tradicionales volverán a una renovada plaza, con una estética mucho más vanguardista que la actual.

Por la plaza paseaba ayer Tito Llopis, arquitecto de la nueva plaza Redonda. A partir de septiembre, comenzará la demolición de los puestos y la vieja cubierta y empezará la construcción de las nuevas paradas que estarán separadas entre sí, para dar visibilidad a las fachadas para que sea “más una plaza que un mercado”, según Llopis. La nueva cubierta carecerá de soportes y será de acero inoxidable con cerramiento superior de vidrio. Después se iniciará una nueva fase en la que se cambiará el pavimento por el de piedra natural en círculos concéntricos y se restaurará la fuente.

¿Perderá solera la plaza? Zurriaga asegura que el proyecto es del Ayuntamiento y los arquitectos, pero que todo ha sido consensuado con los propietarios de las paradas y aunque asegura que a título personal quizá cambiaría algo, está satisfecho con el resultado.

No tan contentos se muestran quienes compartirán la plaza Lope de Vega con ellos durante los próximos meses, aunque admiten que será para mejorar la zona. Los comerciantes de la Plaza Redonda, durante su reubicación temporal, ocuparán paradas más reducidas, de tres por tres metros, pero se sienten contentos por no tener que cerrar.

El concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, tenía previsto encontrarse allí con la prensa para presentar las obras pero canceló la visita una hora antes “por motivos de agenda”.

El País