El hombre que enseña a hacer la revolución

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Srdja Popovic (Belgrado, 1973) es director ejecutivo de CANVAS. /CANVAS

Detrás de centenares de activistas egipcios, ucranianos, birmanos e, incluso, venezolanos se encuentra Srdja Popovic (Belgrado, 1973) director ejecutivo de CANVAS una organización fundada en 2004 para “educar en el uso de la confrontación no violenta como instrumento para derribar dictaduras y promover la democracia en el mundo” siguiendo tres –aparentemente simples– principios: unidad, planificación y disciplina no violenta. A él acudieron, en 2009, un grupo de jóvenes egipcios que no dudaron en hacer la maleta y viajar hasta Belgrado buscando el secreto para derrocar al rais. Siete días después de asistir al taller en el centro de Europa, los muchachos volvieron a El Cairo y fundaron el Movimiento 6 de Abril, una de las organizaciones laicas que convocaron las protestas de Tahrir. El éxito de la movilización llevó a Popovic a convertirse en una de las 10 personas más influyentes de 2011 en el ranking la revista estadounidense Foreign Policy.

Han pasado casi diez años desde que Srdja Popovic empezara a sembrar su concepto de lucha no violenta en los jóvenes activistas que protagonizaron las revoluciones de colores de los países exsoviéticos, pero él sigue negando que su organización sea una “exportadora de revoluciones” como se la califica desde algunos medios. “Quizá hemos dotado a los activistas de algunas herramientas pero el mérito es suyo, a ellos les pertenece”, asegura el serbio.

Srdja Popovic no es un simple teórico de la revolución pacífica; sabe de lo que habla. En 1999 estudiaba biología marina en la universidad de Belgrado cuando fundó, junto a otros 10 compañeros, Otpor (Basta), un movimiento juvenil decisivo en la caída de Milosevic. Allí empezó a poner en práctica algunas de las técnicas que ahora enseña por todo el mundo y entre las que subraya una, el risactivismo. “Es el uso del humor, y esto puede incluir la mofa y el ridículo, en la movilización social y la acción no violenta. El risactivismo ayuda a la gente a expulsar el miedo y la apatía, a construir una atmósfera positiva y rebajar la probabilidad del uso de la violencia”, asegura. Su inspiración son los movimientos contraculturales de los 60, los Yippies, los Yes Men o los Monty Python.

Luther King o Gandhi son referentes muy citados por el director de CANVAS pero, hijo de su tiempo, no duda del valor de las herramientas de la era digital. El activista serbio atribuye a las redes sociales la capacidad de expandir a gran velocidad un mensaje y de convertir a los ciudadanos en mensajeros, con una doble ventaja: permite eludir la censura y prescindir de la presencia de los medios tradicionales. Repasadas las ventajas, el activista es cauto. Recuerda el salto que para los serbios supuso el SMS pero subraya: “No olvidemos que los chilenos ganaron su batalla contra Pinochet sin móvil ni twitter”.

Con móvil o sin él, si hay una condición imprescindible es la ausencia total de violencia, de la que Srdja Popovic no quiere ni oír hablar. Cuando se le pregunta si entiende las intervenciones militares extranjeras en situaciones extremas recuerda los bombardeos de la OTAN sobre Belgrado [su madre, periodista de la televisión estatal serbia, sufrió uno de ellos]. “Ningún tipo de violencia ni uso de armas, sea nacional o extranjera. Es el peor contaminante. Conlleva el riesgo de destrucción y, lo peor de todo, la pérdida de vidas humanas”. Un estudio del Belfer Center, de la Universidad de Harvard, –cita—demuestra que solo el 4% de los países en que se ha derribado a un dictador mediante el uso de la violencia ha conseguido una democracia estable frente al 42% de resultados positivos para las revoluciones pacíficas.

Srdja Popovic sosteniendo su libro La lucha no violenta: los 50 puntos cruciales. / CANVAS

El aura casi mesiánica que rodea a CANVAS tiene una sombra que la persigue. Los medios alternativos de izquierda acusan a la organización de recibir fondos de Washington y de promover sus intereses o de intervenir en países ricos en recursos naturales. Una denuncia que tiene su origen en las relaciones entre Otpor y Gene Sharp, director del Instituto Einstein –una organización dedicada desde principios de los 80 a la lucha pacífica y relacionada con la administración americana. En efecto, Otpor entró en contacto con Sharp hace más de 10 años. De él aprendieron a movilizar a sus filas, a acercar el movimiento a las clases medias y a derribar los pilares del régimen. Pero Popovic quiere zanjar sospechas: “Hemos entrenado activistas de 50 países del mundo”, dice y menciona el bloque soviético, las oligarquías árabes, los gigantes asiáticos o las dictaduras de Birmania y Zimbabue. Y, sobre financiación, también lo deja claro: los gastos de CANVAS solo implican el mantenimiento de una oficina de 45 metros cuadrados en Nuevo Belgrado, el salario de 4 personas y parte de los cursos. Uno de sus fundadores, Slobodan Djinovic (exmiembro de Otpor) aportó el 50% de la inversión inicial con la fortuna que hizo al fundar una de las más importantes telecos de Serbia, Orion Telekom.

Desde aquel lejano 2004 Srdja Popovic ha dedicado su tiempo a viajar por el mundo enseñando a otros cómo hacer su propia revolución. Los talleres duran entre cinco y siete días y forman parte de los cursos de las instituciones con las que colabora –que sufragan los gastos de viaje de los activistas y voluntarios. “Normalmente, los activistas finalizan el curso con su propia campaña planificada y una caja de herramientas listas para usar cuando vuelvan a sus organizaciones”. “Realmente no damos consejos específicos, preferimos que la gente desarrolle sus propias herramientas, les ayudamos a dar forma a ideas autóctonas”, explica. Todo el material se puede descargar a través de la web de forma gratuita. Su libro: La lucha no violenta: los 50 puntos cruciales está disponible en 6 idiomas y Popovic asegura que la más descargada, con 170.000 copias, es la farsi. ¿Posible revolución en Irán?

Las movilizaciones en Irán 2009 coincidirían en el tiempo con esas descargas masivas pero Popovic atribuye a la falta de unidad el fracaso del movimiento verde de aquellos días. La revolución que le valió la popularidad también merece una reflexión. El Movimiento 6 de Abril ha desaparecido tras la caída de Mubarak, ¿qué ha ocurrido en Egipto? “Kennedy dijo que el objetivo del programa espacial de EE UU era “llevar al hombre a la luna y hacerlo volver sano y salvo a la Tierra”. Algunas revoluciones se han limitado únicamente a derrocar regímenes sin pensar en lo que vendría a continuación pero ese es solo uno de los componentes de una revolución pacífica exitosa. Es igualmente esencial la creación de un nuevo gobierno democrático y protegerlo de un potencial golpe de estado”, reflexiona. “El movimiento juvenil secular ha sido relegado a lo marginal”. El activista serbio señala al Ejército y los Hermanos Musulmanes como las instituciones más importantes de Egipto y achaca a los activistas un error de cálculo al no haber previsto que el distanciamiento entre los militares y Mubarak podía dar lugar a este escenario. A los islamistas, por su parte, les atribuye la inteligente estrategia de haber explotado el éxito del poder ciudadano en un contexto en el que ellos se veían incapaces de actuar. Con todo, Popovic aún espera que el movimiento secular salga del letargo y persevere en la defensa de una democracia sólida que peligra desde la caída del rais ahora agonizante.

“Para que los movimientos no violentos tengan éxito requieren planificación, construir una estrategia de cambio y seleccionar las mejores tácticas”. Verdad o no, de la espontaneidad han hecho gala los movimientos de indignados como el 15M y Occupy Wall Street o London. En eso se nota la ausencia de la huella de CANVAS. “Nadie del 15M ni ninguno de los movimientos de Occupy han acudido a CANVAS”. Pese a todo, el fenómeno le interesa y hace su reflexión personal. “Estos movimientos luchan por las necesidades básicas, no exclusivamente por cuestiones políticas. El lema más internacional del movimiento – “Somos el 99%”- tiene la fuerza del componente de justicia social. Hay un enorme protagonismo del concepto de dignidad en el mundo árabe pero también entre los jóvenes españoles, italianos y estadounidenses. Estas personas sienten que deberían hacer algo para salvar su dignidad y eso les conduce con una fuerza poderosa”.

El País