Campus Party, empieza la fiesta

Llegada de participantes a la Campus Party 2011 de Valencia. / CARLES FRANCESC

Llegada de participantes a la Campus Party 2011 de Valencia. / CARLES FRANCESC

Deborah llegó ayer muy temprano al Museo Príncipe Felipe de Valencia para asistir a la Campus Party 2011. Necesitaba tiempo para montar su equipo, traído desde Alicante: un ordenador integrado en un dragón que ha confeccionado, escama a escama, con latas de coca-cola. Es una de las muchas campuseras, que este año parecen haberse multiplicado. A falta de los datos definitivos, Pablo Antón, director de la Campus Party, confirma que el número de participantes femeninas ha aumentado considerablemente respecto a ediciones anteriores y puede alcanzar el doble del año pasado. Aun así, el dominio continúa siendo masculino.

Aunque la ceremonia de inauguración de la Campus Party se celebraba la medianoche del lunes al martes, la apertura de puertas tuvo lugar a las once de la mañana, cuando un triunfal Miguel de Andrés, madrileño de 19 años y estudiante de ingeniería informática, cruzaba el acceso de entrada al Museo Príncipe Felipe. Ser el primer campusero le costó pasar la noche en vela. Hasta 12 horas haciendo cola con sus amigos. Miguel asegura que viene para “compartir” y que le interesa especialmente la conferencia de Kevin Mitnick, el expirata informático estadounidense que, tras ser encarcelado por entrar en algunos de los ordenadores más seguros de EEUU, se ha hecho famoso como consultor y asesor en materia de seguridad.

El día iba de colas. Además de la que tuvo que soportar Miguel para acreditarse, estaba la que daba acceso a la zona de acampada, el Village, situada en el aparcamiento de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y donde varios centenares de tiendas de campaña aguardaban a ser asignadas a los campuseros.

Mucho menos tuvieron que esperar los acreditados para las áreas de innovación, creatividad, astronomía, simulación y ciencia, que serán acogidas por el Ágora. El edificio, que se estrena este año como sede de la Campus, pareció quedarse grande a lo largo de la jornada de ayer donde la tranquilidad y los asientos vacíos contrastaban notablemente con el bullicio de los jugones (aficionados a juegos), ubicados en el Museo Príncipe Felipe.

Entre ellos Javier, un cocinero malagueño explicaba la organización de los asientos por clanes (grupos organizados de jugadores) desde el mayor, del que él es jefe, hasta los más reducidos. Mucha ilusión le ha hecho encontrarse con la sorpresa de que Ferran Adrià asiste hoy como ponente. “Es un innovador. Él empezó a hacer cosas que podríamos pensar que no tenían nada que ver. ¿Qué relación hay entre el hidrógeno y la comida? Parece que ninguna, pero él empezó a unirlos”, sentencia.

Los campuseros continuaban ayer llegando cargados con pantallas, equipos, comida y alguna máscara de la película Con V de Vendetta, convertida en símbolo de los ciberactivistas de Anonymous. Todo ello dentro de los carros que un hipermercado situado a pocos metros, en El Saler, prestó para la ocasión.

Pablo Antón aseguró que la Campus genera empleo al poner en contacto a empresarios de la innovación con talentos de la tecnología, por eso los campuseros se vuelcan en la presentación de sus proyectos. Si triunfan o no, se verá. De momento tienen por delante casi 400 horas de talleres, conferencias y ocio. La fiesta acaba de empezar.

El País