El éxodo silencioso

117 familias perdieron su vivienda por impago de alquiler en la primera mitad de 2018. Son la punta de un iceberg cuya magnitud es imposible de determinar por los desahucios invisibles, un fenómeno que se ceba en Madrid y afecta a un sinfín de personas forzadas a abandonar sus casas por subidas de las cuotas[…]

A los dictadores hay que conocerlos, no reconocerlos

Los restos de Francisco Franco saldrán previsiblemente este mes de julio de su lugar de honor para proceder a un entierro en una tumba privada. (CC)

Mi teoría conspiranoica favorita de las que rodean a Hitler es aquella que afirma que huyó a una base lunar nazi. La posibilidad de que el genocida siguiera vivo después de 1945 ha despertado las más disparatadas fantasías frente a una realidad bastante más prosaica. El fürher se quitó la vida en su búnker para evitar ser capturado por las tropas aliadas, ya a las puertas de Berlín. Sus restos fueron quemados por su guardia pretoriana y el edificio fue primero olvidado y finalmente derrumbado en varias fases. A 200 metros, un memorial rinde tributo a sus víctimas, pero allá donde estuvo un día el führerbunker hoy solo queda un práctico parking subterráneo. El Gobierno alemán no quiso que hubiera un lugar de peregrinación y exaltación del nazismo y su líder.

En España, en cambio, sí existe ese lugar. Una cruz de 150 metros de altura corona la sierra de Guadarrama, última frontera natural entre Madrid y Castilla y León. La Autovía del Noroeste hunde sus entrañas en esta cordillera que acoge Cuelgamuros, rebautizado como Valle de los Caídos por su, hasta la fecha, más famoso inquilino: el dictador Francisco Franco.

[…]

El viaje ideológico de un judío estalinista

Chimen Abramsky atesoró en su casa dos bibliotecas completas, una marxista y otra judía. (CC)

Chimen Abramsky atesoró en su casa dos bibliotecas completas, una marxista y otra judía. (CC)

“ Quiero agarrar a C. Allen por el cuello y darle un puñetazo. Quiero gritarle por idiota. Quiero decirle que ha mancillado el recuerdo que yo tenía de mi abuelo. Pero a C. Allen no hay dónde encontrarlo”. La rabia de Sasha Abramsky se dirige hacia el autor del obituario La deuda de los judíos con Iósif Stalin, escrito bajo seudónimo por su querido abuelo, Chimen Abramsky, uno de los expertos en historia del marxismo y del judaísmo más importantes del siglo XX y  cuya biografía firma su nieto en La casa de los veinte mil libros.

El periodista estadounidense Sasha Abramsky ha dedicado buena parte de su vida a escribir esta historia que trasciende la biografía de su abuelo para convertirse en el fresco de un árbol genealógico propio que hunde sus raíces en la historia de Europa y occidente a lo largo de varios siglos. Es una historia de amor a los libros, a su cultura (la judía) y a sus abuelos, amigos íntimos de toda la clase intelectual de izquierdas europea que creyó en un sueño utópico que se reveló como un monstruo.

Es difícil  definir con exactitud la profesión de Chimen Abramsky, oficialmente profesor emérito de estudios judíos en el University College London, pero fue sobre todo un bibliófilo apasionado que dedicó su vida a la palabra escrita hasta el punto de atesorar una colección personal que invadía literalmente su hogar, el número 5 de la calle Hillway. Esa casa y sus libros se funden de tal manera con la vida de Chimen que su nieto rehuye de contar su historia de forma cronológi  ca y lo hace recorriendo cada habitación. Sasha Abramsky desnuda la intimidad de su familia a través de los libros del recibidor, del salón o del comedor y descubre así, mientras repasa momentos trascendentales de la historia europea, la evolución personal de su abuelo que pasa de ser ferviente comunista entre los años 40 y 50, a liberal sionista a partir del año 58.

[…]

Rebelión en el reino de la felicidad

  • Ray Loriga construye en ‘Rendición’ una fábula sobre una sociedad aparentemente perfecta que cambia intimidad por protección y seguridad hasta llevar al desarraigo de uno mismo

Ray-Loriga-Rendicion-Alfaguara-EFE_CYMIMA20170712_0003_13Los traidores están colgados de un poste, boca abajo, en la entrada de la ciudad de cristal. Es una advertencia muy clara para los recién llegados de cómo actuar a la vista del funcionamiento de la justicia en ese extraño reino de la felicidad donde todo individuo debe ser evacuado ante los últimos e imprecisos estertores de la guerra.

En Rendición (premio Alfaguara de Novela 2017), el español Ray Loriga abandona su propio cliché de escritor moderno y underground, fraguado en los 90, y se aproxima a la literatura distópica de Huxley, Orwell o Kafka con este relato de un mundo que proporciona la seguridad y felicidad constantes a todos sus habitantes hasta arrebatarles el alma con su completa y dichosa colaboración.

Después de diez años de guerra y la pérdida de sus dos hijos, una pareja encuentra a un niño que no habla y al que ponen por nombre Julio. La pequeña nueva familia deberá cumplir con las indicaciones del Gobierno provisional para la evacuación: prender fuego a su casa y tierras y marchar junto al resto de habitantes de la comarca a la ciudad transparente, donde estarán a salvo de un conflicto del que ya no saben en qué punto se encuentra ni el papel que juega su país.

[…]

Volver a la patria a pesar del pasado

  • ‘Regreso a Berlín’ aborda el tortuoso retorno de un exiliado a la Alemania posthitleriana

Berlin-recuperarse-destruccion-Josef-Darchinger_CYMIMA20170818_0007_16Esta no es una historia clásica del postnazismo. Los buenos y los malos, los justos y los injustos, los cobardes y los valientes apenas tienen sitio aquí. Como en todos los traumas colectivos de la historia, la realidad de la Alemania posterior a Hitler fue poliédrica. Así lo vieron los ojos de Verna B. Carleton durante un viaje que hizo junto a su amiga, la fotógrafa Gisèle Freund, a finales de los años 50 y que sirvió para alumbrar su novela Regreso a Berlín, editada en español por primera vez por Periférica y Errata Naturae en 2017.

La narración se inspira en aquella batalla íntima que supuso para Freund volver a su patria natal, que había abandonado a principios de los años 30, y aceptar que no soportaba oír hablar de ella ni podía olvidarla tampoco.

Eric es el alter ego de la fotógrafa, aunque habrá que esperar varias páginas para saber que su nombre real es Erich. Una periodista estadounidense -narradora omnipresente y que suple el papel de Carleton como testigo- conoce durante un viaje trasatlántico entre Venezuela y Reino Unido a Eric y Nora Devon, una pareja británica que ronda la cuarentena y con la que entabla una fuerte amistad. A lo largo del periplo se desvela que el taciturno Eric es realmente un alemán exiliado en Londres desde el ascenso de Hitler al poder. El rechazo que siente por su país y compatriotas lo ha empujado a cambiar su nombre y ocultar su pasado incluso dentro de su círculo más íntimo.

[…]

La Justicia y la plaza pública

marcha-Dia-Mujer-Madrid-EFE_CYMIMA20180506_0002_13El 8 de marzo, a la altura de la plaza de Cibeles de Madrid, durante la marcha por el Día de la Mujer, un grupo de veinteañeras grita: “Mi cuerpo, mi vida, mi forma de follar no se arrodillan al sistema patriarcal”. Dos jubiladas se miran, enarcan las cejas y se ríen: “Bueno, no nos pasemos”, dicen con simpatía indisimulada. La marea violeta es ese día tan grande que no entiende de matices. Hay una multitud de mujeres jóvenes, adultas, ancianas, de izquierdas y derechas, españolas e inmigrantes. Y hombres de todas idénticas categorías. En un país cuya historia ha hecho merecedor del calificativo cainita, durante unas horas se llegó a un consenso que ignoró lo que separa en pro de lo que une y salió a las calles (incluso a las tan poco gastadas de ciudades como León o Jaén) a gritar a pleno pulmón: “No es no, lo demás es violación”.

Es con este trasfondo que la indignación, que en estos tiempos corre como vuela a golpe de tuit, ha estallado contra la sentencia en el caso del autodenominado grupo de “la manada” por la que cinco hombres han sido condenados a nueve años de prisión por un delito de abuso sexual continuado frente a los 22 que pedía la Fiscalía por agresión sexual continuada. El pasado jueves, cuando se hizo pública la sentencia, millones de españoles descubrieron perplejos que un tribunal que considera probado que una mujer que “sintió un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad, determinándola a hacer lo que los procesados le decían que hiciera, manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados” no infiere, sin embargo, que esa situación sea violenta o intimidante, firmando así una sentencia de culpabilidad incoherente a tal grado que ha roto el tribunal. […]

A los cines, ciudadanos

El cine de autor vive un resurgimiento marcado por experiencias educativas que persiguen acercar la narrativa cinematográfica a la infancia, iniciativas vecinales que reabren salas cerradas y pequeñas empresas que promueven una experiencia fílmica integral. TintaLibre. Mayo 2015